jueves, julio 09, 2009

Deja Vú

Cuando vi esa luz cegadora a través de la hendija blanda tuve mi primer deja vú y supe que todo volvería a cambiar exactamente de la misma forma pero ¿Podría evitarlo? ¿Podría, sabiendo mi destino, cambiarlo?

Mientras mamá me peinaba con esa expresión de orgullo, en mi primer día de escuela, sentí otra vez ese calor en el pecho y la misma inmensa responsabilidad de no decepcionarla que ya había sentido en mi verdadero primer día. “Voy a hacer todo bien mamá. Voy a hacer los deberes y seré un buen alumno” le prometí en secreto. Sin embargo, yo sabía que pasaría lo inevitable. Extrañamente conocía la tragedia que tarde o temprano truncaría mi promesa aunque no podía adivinarla por más que me esforzara. Tenía esa sensación maldita rondándome y no podía dominarla. Yo sabía, sabía. Pero ¿Qué sabía? Si supiese con precisión lo que habría de ocurrirme, ¿Podría evitarlo? ¿Pero si yo lo sabía! ¿Por qué no podía recordarlo?

Todos los días de mi vida transcurrieron así. Con felicidades, tristezas, victorias y fracasos. Pero siempre con ese odioso presentimiento de haberlo vivido todo antes. Era extraño porque no sabía con precisión lo que ocurriría pero antes de experimentarlo, podía adivinar si me sentiría mal o feliz aunque no tenía los datos suficientes como para poder modificar las cosas. Era como estar en una montaña rusa, donde antes de la bajada abrupta, sabés que vas a sentir un vértigo infernal pero no podés hacer nada para evitarlo y, en realidad, no sabés si en ese momento te vas a mear del miedo, si la estructura va a romperse o si el juego terminará simplemente y al final del camino reirás del susto que te diste. Yo sentía de antemano la emoción que me provocaría la situación pero no podía adivinar qué suceso me causaría ese sentimiento.

Así fue mi primer beso, mi primer amor, mi primer gran dolor. Todas mis primeras veces fueron en realidad las segundas. Mi vida era un permanente deja vú. Llegué incluso a consultarlo con la psicóloga pero lógicamente ya sabía que no resolvería mi problema así que, decepcionada, dejé de ir al poco tiempo. Aunque me preguntaba si dejar las sesiones era algo que ya había hecho antes y que por eso estaba haciéndolo ahora. Pero si decidía continuar, ¿Sería por mi propia iniciativa o porque ya estaba de alguna manera “escrito” en mi destino que yo siguiera las sesiones creyendo que tomaba una decisión diferente cuando en realidad estaba repitiendo el pasado irreversible e inevitable? Ese pasado maldito que no existía. El pasado del mismísimo presente que estaba viviendo me atormentaba con los sucesivos deja vú ¿Y si era un mismo deja vú toda mi vida? ¿Y si estuviese viviendo dos veces la misma historia? ¿Habría tenido en mi vida anterior estos deja vú y entonces los de ahora eran deja vú de deja vú? Las preguntas se me enredaban en la cabeza y no podía dejar de pensar “esto ya lo pensé antes” y entonces trataba de pensar algo distinto pero el intento de cambiar era un nuevo deja vú de haberlo intentado antes.

Mi vida era un infierno. Peor que eso. Un infierno que ya había vivido antes y que no podía cambiar. Cualquier decisión que tomaba, era una decisión que ya había tomado antes. Era como intentar ganarle al espejo. Todos mis movimientos estaban predeterminados y no podía hacer nada novedoso, nada que cambiarla el rumbo de mi experiencia y dejase atrás esos malditos deja vú. Estaba atormentada porque sabía que eso tendría un resultado fatal aunque no pudiese predecir cómo.

“¡Esto ya lo viví! ¡Esto ya lo viví!” grité por última vez en el aire, mientras me dejaba caer del octavo piso del departamento que alquilaba en el paradójico barrio “Pueblo Nuevo”. Mi cuerpo se desarmó en la vereda, sobre la caca de un perro callejero.

Cuando abrí los ojos, vi otra vez esa luz cegadora a través de la misma hendija blanda y todo volvió a cambiar exactamente de la misma forma.

martes, marzo 24, 2009

CUENTO COLECTIVO

Les propongo escribir un cuento a control remoto. Yo doy el puntapié inicial y cada lector puede sugerir el sentido siguiente que tomará el relato. Qué quieren que haga el personaje principal, qué acontecimiento o personaje querrían sumar, etc. La condición es que todo sea inventado (aunque no quita que puedan inspirarse en personajes y hechos reales o ficticios). Pueden aportar cuantas veces quieran. Yo, por si falla la colaboración de los lectores, voy a ir dando curso a la historia por mi cuenta mientras no reciba comentarios participativos.
Listos? Ya!

Garrote era demasiado grande para ser un pueblo y demasiado chato para adjudicarse el título de ciudad. El 80 por ciento de su población esta formada por penitenciarios, policías y obreros. El resto no era mucho más que el resto. Comerciantes y simples transeúntes que soñaban con lograr hacer algo más excepcional de sus vidas que sobrevivir.
Nielsen formaba parte del resto. Era joven y tenía ansias de devorarse el mundo pero poco a poco se fue opacando y el destino irremediable de todo garrotense lo arrastraba a toda velocidad hacia el precipicio.
Su primer día de trabajo en...

la Farmacia de la Dra. Úrsula, que concoce a Nielsen desde que nació, prácticamente- no ella, sino él, porque él tiene veinticinco y ella cincuenta-, se vio constreñido (no constipado), a llevar y traer medicamentos por todo "Garrote", lo que no es mucho decir en cuanto a distancias, dado lo estrecho del pueblo, pero sí en cuanto al estudio de las características de cada cliente-paciente, que demandaban unos para detener las idas al baño y otros para posibilitarlas, así como algunos para poder tener relaciones sin riesgo, otros simplemente para tenerlas, y otros para poder dormir. Y Nielsen cambió: de haber considerado que su destino sería opaco y aburrido, a creer con fundamento, que su vida estaba destinada a convertirse en protagonista de prodigios, a influir en las personas de un modo milagroso. Y tenía razón: El Sr. Donoso Barroetaveña, de quien pudo deducir o creer que era insomne, necesitaba -a juicio de Nielsen-, enamorarse. Y como recibía la medicación muy parecida a la de la Sra. Sara Goldstein, la conclusión se le impuso a nuestro cadete de farmacia como una evidencia incontrastable: eran el uno para el otro.
Así que el mismo 17 de Febrero de ese año, día lunes, y muy temprano, Nielsen llevó a cabo el plan que había pergeñado el fin de semana anterior...


enviarles una convocatoria para construir la "gran obra" de la plaza central( la supuesta construcción del monumento de Garro Garrote) porque a juzgar por sus manos, el señor Barroetaveña, era un gran herrero y la señora Goldstein cosía como pocas. Porque en Garrote las modistas no eran muchas.
Nielsen sospechó que esa convocatoria podría cambiarles la vida a ellos y al mismo Nielsen que a partir de ahora, debería transformarse en un hombre responsable, con obligaciones pero con la misma ropa de farmacéutico de siempre...

Si bien Nielsen nunca quizo usar de esas ropas, sus sueños le impedían adecuar la vestimenta, al menos más allá de un traje y su auto soñado. Pero el tiempo en Garrote se le escurría de entre las manos y sus sueños tardaban en llegar, por eso fue que tomó aquel trabajo, sin imaginar lo que iba a suceder esa gris mañana...

en que por fin redactó las convocatorias para el señor Barroetaveña y la señora Goldstein.

"Respetadísimo señor Barroetaveña: Las honorables personas que dedicamos todo nuestro esfuerzo y trabajo al municipio de Garrote, y también sus funcionarios, hemos resuelto con total admiración y orgullo, ofrecerle a usted la construcción del glorioso monumento a Garro Garrote, el recordado Coronel que supo aprovechar la oportunidad y, una vez muertos todos los indígenas en manos de los soldados, supo con astucia adjudicarse el dominio triunfal de este territorio y sin mover un pelo, quedó en los anales de la dichosa historia local y hoy a él debemos el prestigioso nombre de Garrote.
Para homenajear al admirable Coronel, encomendámosle a sus habilidosas manos de herrero y a usted, la construcción del monumental monumento. Aunque será condición irrenunciable que su colaboradora sea la señora Goldstein quien lleva una larga trayectoria en la costura y es considerada la mejor modista del pueblo y la única.

En breve deberá contactarse con ella y comenzar la edificación del monumento en el tiempo más breve que les fuese posible.

Atentamente
Señor Nielsen".

Cuando el señor Barroetaveña terminó de leer aquellas líneas...

lunes, marzo 16, 2009

Los ojos desaparecidos

Ella tiene los ojos de él. Desaparecidos, tal vez muertos. Brillantes, tristemente sonrientes.

Cuando se les miran los ojos de papel en blanco y negro, la hoja parece profunda y atrapa a todo el que mira en un profundo abismo en remolino, cuyas pupilas son el centro de un inmenso y vertiginoso vacío. En el centro, en el lejano fondo, que podría no existir, se depositan como deseos las interminables preguntas sin respuestas.

Qué bonita esta ella. Qué bello está él. Ambos parecen tan sanos, tan a salvo. Sin embargo los ínfimos puntos en blanco y negro que conforman la tristeza de sus fotos, causan la angustia irreparable de la impunidad.

Ella podría ser él. O tal vez al revés.

¿Qué habrán visto sus ojos por última vez?

¿Quién podría merecer el dolor como último sentimiento de vida?

¿Quién merece morir con los ojos tristes y desesperados?

¿Quién merece desaparecer?

Y finalmente desvanecerse en el letargo de la justicia con la que juegan los hombres?

Ni ella ni él.

Ni yo.

Ni vos.

Ella tiene los ojos de él. Que son los tuyos. Los míos.

Cuando los veo, me desparecen los ojos. Nos desaparecen a todos.

Y la ciudad se llena de ciegos.

miércoles, enero 14, 2009

La Gárrula 34

Es la primer gárrula de 2009 y la última del primer capítulo de El Umbral. Muy posiblemente debería comenzar esta columna resumiendo los hechos más relevantes de 2008. Hubo muchas tragedias y algunas alegrías. Pero frente a la realidad que, por lo pronto, avasalla las condiciones de producción de este suplemento, me veo en la obligación moral de emprender una cruzada cuasi heróica. “¡Buena! ¡Qué exagerada!” pensarán ustedes tal vez, con mucha razón. Pero quienes son capaces de fanatizarse con un suplemento, al punto de coleccionar cada número, sabrán de la gravedad de la novedad que he de darles. Este hermoso suplemento se ha visto instigado a atravesar por un período inerte. Debo decir con claridad; una vacaciones forzadas durante todo enero, señores y señoras. Todos los jóvenes impacientes, los adultos transgresores y los mayores negados a envejecer, deberán atravesar un duro mes de abstinencia. Será difícil, lo sé. Pero habrá que resistir. Por eso, aprovecho esta columna para pedir a todos los fieles lectores de El Umbral que se movilicen. Así como fueron capaces de juntarse todos en navidad y año nuevo en una formidable iniciativa al aire libre, en el Parque Mitre y como tantas otras iniciativas juveniles (y no tanto) han surgido para festejar, pido, desde este humilde lugar, que los seguidores de este suplemento envíen mails a favor de la continuidad de El Umbral. Si bien nos han prometido que volverá, lo cierto es que se trata de vacaciones forzadas dados algunos recambios políticos a nivel universitario, bajo el argumento de revisar algunos emprendimientos. En realidad, serán apenas dos suplementos menos, pero ¡Qué suplementos! No obstante las buenas intenciones que, afortunadamente, nos sobrevuelan, el temor en quienes hacemos este trabajo con tanto cariño, es inevitable. Por eso, creo justo y necesario hacer conocer al fiel público, las problemáticas que nos atraviesan. Pido, así, una sencilla colaboración y propongo una convocatoria. Quienes disfrutan leer El Umbral, envíen sus mails a la casilla electrónica de este suplemento (elumbral@elpopular.com.ar) o bien a los contactos que estén a su alcance, manifestando su apoyo moral y exigiendo la pronta restitución del suplemento. Pasemos unidos esta dura etapa de sequía y reclamemos el urgente regreso de este espacio de mucha creatividad y poca cordura ¡Viva El Umbral carancho!
Hasta pronto?

La Gárula 33

Se acercan las fiestas y a pesar de que todo sigue caro, la gente trata de alegrar la casa con lo que se puede. En el municipio el temor porque alguien le revele a José que “el intendente son los padres” ya quedó atrás. Pasado el tiempo, parece estar claro que el lugar heredado ya es suyo.
En estos quince días los robos aflojaron pero siguen en punta los arrebatos y la violencia entre vecinos. Escasea la paciencia y la tolerancia. Tanto, que las marchas multicolores que se dieron a lo largo del año, terminaron también con divisiones. En la última marcha en la que trataron de unirse evangélicos y productores rurales, terminaron maldiciendo unos y bendiciendo los otros.
Como en la navidad suelen aparecer cuentos y relatos, yo voy a contar uno que surgió de tirones públicos y no tanto y que tiene que ver con la prensa. La historia, a modo de gárrula, dice más o menos así: Lucían Tucci, Ricky Sarkani y las mismas polémicas carteras ejecutivas Louis Vuitton. Las mujeres llegaban casi tan bronceadas como la tía de la protagonista del film “Loco por Mary”. Los hombres, elegantes. Con pañuelo al cuello y carpincho en los pies. Afuera, una adolescente caminaba por la vereda de asfalto con sus hermanitas. Iban con la ropa descolorida por el polvo y las piernas llenas de tierra. En la Sociedad Real se había creado el Movimiento de Propietarios de la Argentina. Decían que era parapolítica pero también podría haber sido paramilitar, paramédica y pará; para todos los que quieran sumarse. La apariencia daría lo mismo si no fuese, como en esos casos, el reflejo de discursos que “rayan” la Constitución. Sin embargo, a los propietarios no les gusta que les recuerden el tono antidemocrático de sus opiniones y cuando alguien lo hace, se acuerdan de que existe la justicia y recurren, como pocas veces, a ella. Es una suerte que aún exista la resucitada libertad de prensa en la que pueden verterse los más variados análisis y recogerse también opiniones de todos los colores; incluyendo el verde militar.

La Gárrula 32

Parecen los signos del Apocalipsis. Alguna extraña plaga que sobrevuela los campos, acercándose a la ciudad mató vacas en el camino de Colonia San Miguel y dejó otros olores nauseabundos por Colonia Nievas donde también había cuerpos de vacunos sin vida, entre montañas de basura. No son las personas las responsables de lo que pasa. No son las políticas municipales ni provinciales ni nacionales. Son los espíritus y la luz mala que merodea entre nosotros. No hay crisis ni trabajo en negro. Si Cataldi dice que el empleo irregular es del 20% habrá que creerle. El es un hombre que esta incondicionalmente del lado del trabajador y jamás haría o diría algo que no sea a favor de los empleados. No hay robos. Si hubiese robos podríamos pensar que no hay trabajo, que hay muchas personas desesperadas, con hambre, sin futuro. Pero eso no ocurre en esta aquietada ciudad. Los precios son razonables y la carne esta tan barata que no volvió a haber abigeatos. Si de casualidad se produce algún atraco, la policía actúa rápidamente y detiene a todos los delincuentes, incluso a los que también trabajan de funcionarios. Por ejemplo, esta quincena realizaron un gran operativo de inteligencia y detuvieron a un hombre que se había adueñado con total impunidad de una bolsa de papas y en otro caso, lograron recuperar 20 mil de 90 mil dólares y 8 mil euros que habían robados de una casa. También robaron en locales de ropa y en un centreo de adicciones pero eso es sólo una sensación de inseguridad. Una sensación. La crisis está sólo en la cabeza de las personas y que el Gobierno no tenga mucha credibilidad no tiene que ver con el INDEC ni con las cifras de Cataldi ni con Louis Vuitton ni con la intención de votox. Es la gente, que es mala y comenta. No son los crímenes sin respuesta. No es la apatía de los olavarrienses. Es la luz mala que cubre de neblina la ciudad y no nos deja ver este maravilloso mundo de cemento que se agita bajo nuestros pies.

martes, noviembre 25, 2008

Pensaba

El dilema



Pensaba, pensaba, pensaba, pensaba, pensaba. Cómo transgredir las reglas dentro de las reglas. Cómo escapar sin salir. Cómo volar sin alas. Cómo, cómo, cómo. Giraba en círculos mientras pensaba. Un giro y otro y otro. Siempre en el mismo sentido pero no siempre en el mismo eje. Se rascó la caballera queriendo ayudar al cerebro a hallar una solución al problema. “Tiene que ser una cuestión de lógica”. Pensaba. “Tengo que verlo, de algún modo tengo que verlo”. Seguía pensando cada vez con más agitación. La solución tenía que aparecer de algún modo. “No es posible que el mundo sea este y no haya más opciones”. Se dio un coscorrón en la cabeza. “Tiene que haber otra forma de hacer las cosas. Tiene que haber” siguió excitándose mentalmente. Ahora se frotaba los dedos entre sí, como dispuesto a encontrar pronto qué hacer con ellos. La calma lo incomodaba. El conformismo no le estaba permitido bajo ninguna circunstancia. “No puedo tolerarlo por mucho tiempo más. Tiene que haber otra salida, tiene que haberla”. Le picaron los ojos. El tiempo se hizo irremediable. Y se fue haciendo tarde. Quiso sentarse a escribir lo que pensaba pero las palabras resultaron insuficientes para explicar la complejidad del inhumano mundo que le carcomía la cabeza. “¿Cómo puedo explicar el llanto de un niño hambriento? ¿Qué puedo decir que refleje el horror de esa realidad? ¿Cómo puedo traer a ese niño a esta hoja para que otros humanos puedan realmente ver sus ojos y ponerse un instante, un instante, en su piel?” El dilema le taladraba las neuronas. La forma. “¿De qué forma debo contarlo?” Había que ser preciso, había que dar en el blanco. Ni más ni menos. No excederse, pero acertar. Seguía pensando. El problema se transformaba en una bola de nieve. “Y ¿Qué logro escribiendo?” Y otra vez aparecía la pregunta inicial ¿Cómo crear un mundo mejor dentro de este mundo que ya estaba como estaba; tan rebasado de inhumanidad? Y siguió pensando. Pensó, pensó, pensó. Nunca más pudo dejar de pensar. Ni aún cuando pensó que, tal vez, quizás, el pensar ya era algo.

domingo, noviembre 23, 2008

SOBREVIVIENTES

Nacer en la muerte


Tras varios llamados la nota se concreta. Paradojicamente, queda fijada para el 15 de noviembre; a dos meses de la tragedia de la combi en la que perdieron la vida 4 estudiantes terciarios. De los 6 sobrevivientes, 4 aceptan. César Steinbach y Yamila Cequi prefieren no recordar. En su casa, Natalia Olivetto me espera junto a Jessica Degenhart, Estefanía Laveglia y Giselle Tigri. Las respuestas surgen antes que las preguntas. Pero ya hay una certeza. Sus vidas no son las mismas.


El tema no es fácil. El silencio aparece una y otra vez. Es agudo y deja un rastro sublime en los tímpanos. La falta de sonido es esa ausencia escalofriante que ya no dará paso a la silueta de Belén en el abrazo que Estefanía dibuja para su tía, con sus brazos cruzados sobre la cintura. La almohada que intenta ahora aliviar el dolor en la columna de Natalia la vio soñar muchas noches que todo era mentira. El banco del Instituto seguirá vacío cada vez que Giselle entre a clase y acepte con dolor sentarse sola. Y posiblemente los ojos claros de Jessica vuelvan a mojarse con una sustancia amarga que mezcla el dolor y la bronca. Dos meses es poco. Las imágenes todavía no se alejan y los momentos previos se ven ahora extrañamente absurdos. “Nosotras tres y Mariana y Nadia somos de tercero y ese día teníamos parcial. Algunas iban repasando y nosotras íbamos charlando” recuerda Estefanía Laveglia, señalando a Natalia Olivetto y a Jessica Degenhart que están sentadas a su lado, y en ese orden, contando en el grupo a las amigas que ya no están; Mariana Azcona y Nadia Spaltro. Las chicas tratan de reconstruir el momento fatal del impacto. “Lo primero que hice yo cuando vi venir el tren, fue levantar el brazo para cubrirme. Después no me acuerdo más nada” apunta Jessica que parece la más fuerte de las cuatro y Estefanía agrega detalles: “Yo venía charlando con Nati y en un momento sentí un envión como cuando frenan de golpe. Se me fue el cuerpo hacia adelante y miré hacia el costado, a la ventanilla, y vi cómo el tren se nos vino encima. Ahí cerré los ojos; porque te das cuenta que se viene”. Natalia, en cambio, no recuerda nada del momento del accidente ni de los momentos previos. Estuvo al borde la muerte y recién un mes después supo porqué. “Cuando tomé conciencia, estaba en clínica común, y yo decía que estaba operada del apéndice. Porque yo no sabía nada del accidente” cuenta riéndose con timidez, como pidiendo permiso para sonreír entre la dramática trama. “Yo decía eso porque antes del accidente a mi me dolía la zona del apéndice y había ido al médico a consultar y me dijo que no tenía nada. Pero yo igual dije que me habían sacado el apéndice” explica. Pero lo más sorprendente es el modo en que se enteró. “Después me enteré cuando vine a mi casa, cuando me dieron el alta. Justo era 14 de octubre y el 15 se cumplía un mes. Entonces, en canal 5 pasaban imágenes y ahí yo dije ‘yo viajaba en esa combi’. Pero en mi casa no me dijeron nada. Después cuando vino mi novio lo senté a lado mío y lo ataqué a preguntas. Después empecé a pedir diarios para leerlos y saber lo que me había pasado” cuenta Natalia con los ojos abiertos y el ceño en alto, admitiendo lo curioso del relato. Con el cuerpo malherido como único registro, no fue fácil asumir que 4 de sus compañeros habían perdido la vida y que ella misma estuvo al borde de la muerte. En los sueños, la realidad le resultaba más verosímil y más feliz. “A la noche soñaba con Nadia, que me decía que todo era mentira, que era algo que me estaban contando a mi. Y soñaba que me decía ‘¿cómo vas a pensar que yo me moría?’”.

Los recuerdos que narran son perturbadores. Estefanía tuvo que describir la ropa que llevaba puesta su tía para confirmar su fallecimiento. “Me pidieron que diga cómo estaban vestidos los chicos porque había muchos de los fallecidos que no tenían documentos. Entonces empecé a decir cómo estaban vestidos y cuando me preguntan por las características de mi tía; no me quedaron dudas”. Quería salir corriendo. Escapar de la tragedia hacia el refugio. “Lo primero que quería era salir de ahí para estar con mi familia y más que nada pensaba en mis abuelos”. A Estefanía le urge contar lo que pasó. Necesita cerrar las heridas pero el vacío todavía arde. “Para mí, no fue un accidente y nada más. Hay gente que me dice que tengo que estar contenta porque me salvé pero para mí es difícil porque es como que una parte mía se fue con ella”. Al principio, Estefanía no podía dormir, tenía miedo en la oscuridad y ataques de llanto. Ahora toma pastillas para blanquear su mente y poder dormir. Algo parecido le pasó a Giselle. “A mi muchas veces no me dan ganas de seguir. Yo me sentaba con Belén. Y es muy chocante estar todos los días sentada en la mesa y que falte ella. Yo muchas veces me tuve que ir de la clase porque no aguantaba no verla a ella” cuenta Giselle con la voz baja y los labios tristes.

A pesar del dramatismo de los relatos, las lágrimas no aparecen sino en la bronca. Discusiones previas con la conductora, por la forma de manejo, les hacen pensar que fue un accidente evitable. Y eso es lo que produce enojo e impotencia. “Yo no sé si Natalia lo hizo queriendo o no, pero a mi me arruinó la vida” sentencia Estefanía con un dolor que le surgía de las mismas entrañas donde nace la rabia. “Sentimos bronca porque nos arruinó la vida a todos” refuerza Natalia con la mirada sostenida, pidiendo una justicia diferente de la que probablemente resultará.

Sin dudas, la tragedia les cambió la vida. Les dejó heridas, bronca y dolor y unidad. “Esto nos unió totalmente por las que estamos y por las que faltan. Es un lazo que en nosotras tres nunca en la vida se va a cortar. Es muy fuerte. Es como que ese día volvimos a nacer las tres. Es algo que queda para siempre” apunta Estefanía, la más analítica de las cuatro. “Apreciás más las cosas porque sabes que en cualquier momento te puede pasar algo. Yo pienso eso; que en cualquier momento algo puede pasar entonces es como que valorás mucho más las cosas” evalúa Natalia. “Nos cambió la vida a todos porque nos hizo pensar la vida de otra forma” sintetiza Giselle.

Aunque piensan en superarlo y recordar a sus compañeros les da fuerza para completar los sueños que compartían, hay imágenes, olores y sonidos que no van a olvidar. Los rastros que deja la muerte son irreversibles. “Si la gente supiera el dolor que puede provocar no pensar dos segundos, tendrían más cuidado” advierte Estefanía con otra frase que clava en el blanco como un dardo. Jessica parece obstinada. La bronca es la que dispara la mayor parte de los comentarios finales. La idea de que la tragedia se podría haber evitado le carcome la cabeza. Natalia coincide casi siempre con Estefanía aunque conserva una expresión pasiva que acompaña el estado de su cuerpo. La tristeza de Giselle no se desprendió un segundo de sus gestos y la última frase lo confirma todo. “Creo que el dolor siempre nos va a quedar”.


La tragedia

Era un día como cualquier otro. Lunes 15 de septiembre, en los albores de la primavera. Natalia Gómez Portillo, de 28 años, llevaba a 10 estudiantes al Instituto Superior Santo Tomás de Aquino a cursar las carreras de psicopedagogía y gastronomía. Ese día tenían examen, así que algunos iban repasando. Era el atardecer y una de las chicas pidió que cerraran las cortinas porque el sol le ardía en la nuca. El brillo del ocaso se fue atenuando con sospechosa premura pero antes de desaparecer completamente el sol, otra luz se cruzó vertiginosamente por las ventanas. La locomotora se aproximó fatal e irremediable. Los chicos sólo alcanzaron a ver la luz. Después todo fue rodar, golpear y morir. César Steinbach (20), Yamila Cequi (18), Jessica Degenhart (21), Estefanía Laveglia (21) y Giselle Tigri (18) salieron prácticamente ilesos. Natalia Olivetto (20) perdió la conciencia y despertó, con mucho esfuerzo, un mes más tarde. Mariana Azcona (20), Belén Laveglia (29), Nadia Spaltro (20) y Matías Cabrera (21) no despertaron más.


La Gárrula 31

Si en estos días te dejaron en banda, no te sientas mal. Se trata de la campaña “Separados del amiguito” que se ha dado a difusión con el tema “Te lo agradezco, pero no”. La ola “no te aguanto más, te lo digo de onda”, pegó fuerte en casi todas las esferas de la comunidad. En la policía el slogan está a full. Al jefe del 101 todos lo querían pero igual lo fletaron. Todo muy lindo, sos lo más, no cambies nunca pero andáte. Y lo mismo podría pasarle al titular de la Primera. No es nada, en la política ya están acostumbrados a esas cosas. Alicia Tabarés se bajó de la interna del PJ y dejó colgado a su compañero de fórmula, Eduardo Santellán. Lo dejó plantado en el altar. El plantón nos puede pasar a todos. Una estudiante sufrió un intento de arrebato y cayó en seco sobre el asfalto. Dijo que el Hospital y la policía la dejaron tirada porque no se podía levantar sola. Era mucho esfuerzo tomarle la denuncia, levantarla, curarla. ¡Uf! ¡Dejála ahí! ¡Vamos a pedirnos unas pizzas! También les pasó a los que protestaron contra la estatización de las AFJP; el campo tenía su propio reclamo, no podía estar en todas. La marcha de los empleados de las administradoras duró apenas unos minutos; no consiguieron el cupo mínimo y tuvieron que suspenderla. Los productores tienen sus propios problemas y cada sector los suyos. Todos los grupos sociales tienen hoy un motivo para protestar y la agenda se llena de movilizaciones escasas. Pero las convocatorias más exitosas suelen ser las que provienen del interés económico individual. Matan a Navarro, Lallana (6 años), Salvaresqui, Corbalán, Galván y las marchas son marchitas. Pero si nos tocan el bolsillo, las calles se llenan, cortan las rutas, aparecen las banderas nacionales y exponen esqueletos de supuestas vacas lecheras sacrificadas. Para algunos esos son los verdaderos crímenes. ¿Y que mueran los pobres? ¿Cómo quedarían sus esqueletos expuestos al costado de la ruta? La vida y la salud de los comerciantes han sido jaqueadas incansablemente. También su economía. Sin embargo, tampoco lograron concientizar a la sociedad. Por suerte, se las arreglaron igual y lograron tener varias reuniones con la policía y el municipio, llegando a imponer el tema en la agenda urgente de los funcionarios. Pero sigue habiendo hambre, desocupación y un futuro en el precipicio. Siguen los robos y la violencia familiar estalla. En un contexto agitado vino el Ministro de Justicia bonaerense y dijo que quiere crear la policía judicial y cuando le preguntaron por las estadísticas delictivas, se le habían perdido ¿También lo habrán dejado en banda? Por las dudas, antes de que me dejen en banda a mi también, me voy ¡Muy lindo todo! Chau.

martes, noviembre 11, 2008

Morir













Antes de morir quisiera presentarme. Soy un estudiante común y no tengo grandes aspiraciones en la vida. No estoy seguro de querer ir a la universidad pero tampoco quiero trabajar con mi padre. No es que me interese demasiado el arte. No pretendo ser un intelectual sofisticado que conoce mejor el concepto de las cosas que las cosas en sí. Mi aspiración en la vida no es producir ni reproducir. Si me lo permitiesen, me gustaría pasear por los verdes y amarillos, mojarme con las cosquillas de la lluvia, dormir con la noche en los párpados y las estrellas en las orejas, reirme de nada y de todo y llorar sólo de nostalgia. Amar. Quisiera amar y nada más. No un amor productivo, que deje descendencia. Un amor basto, sin más trascendencia que un rastro perecedero en el alma. Y nada más. Por eso quería presentarme. Acabo de enamorarme y siento que caigo en un precipicio. Me invade el vértigo de la belleza y el pecho se me ha partido dejando entrar una violenta bocanada de aire fresco. Estoy cayendo y moriré pronto. Veo verdes y amarillos. Caen como cosquillas sobre mis pies, delgadas gotas de lluvia. Todo me da risa. La noche esta llegando y el ocaso me acaricia la piel. Las estrellas me pican en las orejas. La noche me ha cerrado los párpados. Adiós, he muerto.

La Gárrula 30

















15 días. 14 accidentes. 13 robos. 5 protestas. 2 olavarrienses muertos en accidentes. Un apuñalado. 14 años es la edad que propone Scioli para bajar la imputablidad. 16 años tiene un pibe que fue retenido con un arma hace dos semanas. 4 años pasaron del asesinato de Esteban Navarro. 0 es la cantidad de culpables condenados por ese caso. 2 años después de que mataran a puñaladas Néstor Corbalán llegó el juicio oral y público que duró 2 días. 1 preso murió asesinado esta quincena en la cárcel. 2 destacamentos policiales nuevos podrían abrir; uno vial y otro de montada para la zona rural. ¿Y los robos en el centro? A cargo de infantes. 10 viviendas iban a entregar de las 44 que faltan en el barrio Luz y Fuerza pero se suspendió el trámite un día antes. Las esperan desde 2001. 4 detenidos con herramientas robadas y una máscara con peluca. La careta era una caricatura de un ladrón al estilo Cesare Lombrosso. Los habrían detenido “por portación de cara”. 40 delitos más que en octubre del año pasado se reportaron al 101 el mes pasado. 200 llamados más se hicieron este año a Emergencias por casos de violencia familiar. 25 años de democracia se cumplieron el pasado 30 de octubre. En los últimos 84 años hubo tan sólo 5.418 días más de democracia que de dictadura (la libertad es apenas unos 15 años mayor que la represión). La mayoría de los desaparecidos eran obreros y estudiantes. Desaparecieron más amas de casa que periodistas. Y los que cuentan con el menor número de secuestrados son los religiosos. Hubo 30.000 desaparecidos, 488 centros de tortura y más de 260 bebés apropiados. Y solamente en el primer año de mandato de facto, en 1976, los militares redujeron el salario real de los trabajadores al 40 %. En Olavarría los desaparecidos fueron 28 y muchos siguen opinando que con los militares tendríamos más seguridad ¿Vos qué pensás?

La Gárrula 29

Quince días. Pongamos las cosas en números y dejemos simplemente reflexionar a las perturbadas mentes que nos tocan en suerte.

• Paros y protestas: 10. Residentes (dos semanas), docentes (un día “de onda” por los maestros porteños), Sierras Bayas por la inseguridad, el barrio 104 por la discriminación y por justicia en el caso Salvaresqui, los familiares de las víctimas de la combi por la memoria a un mes de la tragedia, los empleados de las AFJP por su futuro laboral, jubilados municipales contra descuentos, operarios de concesionarias por aumento salarial y la marcha por justicia en el asesinato de José María Galván.
• Robos: 14
• Accidentes: 10
• Muertos en accidentes: 3
• Una tragedia escalofriante: 3 hermanitos murieron en un incendio.
• Asesinados: Un chatarrero, de al menos dos puñaladas, presuntamente en un intento de robo. Sí, sí. No sólo es posible que intenten robarle a un chatarrero, sino que además, lo matan.

Además:
• The far far Isaura: En ese barrio todo está lejos; la escuela, la salud, la asistencia, el agua, el transporte, la comunicación.
• Los productores están preocupados por la inseguridad rural ante ola de abigeatos.
• ¡Lo primero es apostar! Esta quincena hubo dos amenazas de bomba. En la escuela comercial desalojaron. En el bingo no.
• Se hicieron dos denuncias por supuestos maltratos y abuso en el jardín de San Antonio, el patrono de quienes buscan novio y quien, además, alguna vez dijo: “El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree”.
• Un interno atacó a dos agentes penitenciarios.
• Justicia con Alzheimer: Dos causas, una por trata de mujeres y otra por asesinato, investigaban el mismo caso sin darse cuenta. La chica era la misma en ambas investigaciones.
• Aparecieron en un descampado una granada de mano y un rifle.
• Violaron a una joven discapacitada.
• Sentencias dictadas esta quincena por crímenes cometidos en Olavarría: 0 (igual que la quincena anterior y la anterior y la anterior…)

En este gran marco de pavor por nuestra seguridad, nos visitó el Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y dejó una pregunta perturbadora: "¿Alguien se preguntó cuál es la seguridad de un chico de la calle?". Se escuchan ofertas.

La Gran Carrera de Quesos

Quesos; ¡A rodar!











El 17 de septiembre se empezó a filmar “La Gran Carrera de Quesos”, una película hecha en Olavarría, por olavarrienses. Los directores cuentan cómo es filmar sin un peso.

Después de la lluvia, llegó el sol radiante, como un gesto indulgente luego de haber suspendido un día de sagrado rodaje ¿Brilla en verdad el sol o es el pasto iridiscente el que alumbra el cielo? Como sea, Sierras Bayas está increíblemente radiante. Todo ha reverdecido para la ocasión. Se filma una de las escenas centrales, la mismísima carrera de quesos que da nombre a la película. Un llamativo cartel amarillo presenta en rojo el evento: “Largada”. Los personajes están dispuestos, en grupo, esperando la orden que les de vida. “¡Acción!” escucho y busco el origen de esa orden. Los directores, Danilo Galgano (que también es el guionista) y Mariano Gregorini, están con el resto del equipo debajo de un improvisado toldo negro, controlando la escena por un monitor enchufado a un grupo electrógeno. Increíblemente, hay equipos profesionales, micrófonos de calidad y un vestuario impecable. Todo prestado, Y ahí se ve el motor real de la filmación; la onda. Algunos están trabajando desde las 6 de la mañana. No encuentro en Danilo ni en Mariano a mis compañeros de colegio. Hace rato que dejaron de serlo. Encuentro a dos profesionales trabajando duro y responsablemente. Al Danilo de primaria tal vez sólo lo vuelva a ver en Dambo Gorgonzola. Pero podría no ser un mero efecto del realismo mágico. “Creo que el universo en sí que se crea los personajes tiene que ver con uno, mucho que ver con mi infancia y con esta etapa de la vida. No podría contar cosas que no viví” explica Danilo.

La entrevista fue en la casa de un amigo que también participa de la peli. Es una casona antigua con un patio con galería y el pasto crecido. Al pasar, se puede ver una luz azul en una habitación vacía. La casa parece ideal para ellos. Danilo y Mariano llegan tarde porque tuvieron que ir a Sierras Bayas a proteger algunos equipos. Al llegar al patio, la imagen era la esperada. Marco, el director de actores, esta sentado con un amigo que toca la guitarra. En la mesa hay mate y galletitas, de esas que se venden en paquetes de medio kilo. Al llegar los directores, arranca la entrevista. Danilo explica el origen del proyecto. “La Carrera de Quesos salió de mi viejo que me contó sobre una carrera de quesos y nada más y yo pensé que estaba bueno. No me dijo de qué se trataba ni dónde se hacía pero yo dije `hagamos una fábula de una gran carrera de quesos´”. Primero se pensó como un mediometraje pero después, a raíz de otro trabajo para otra materia, “Dana” (como todavía le dicen los amigos) trabajó para darle la forma de largometraje. El guión, tiene mucho de sátira. Danilo explica que “por un lado está el tema del género; lo que es el realismo mágico la literatura que es hacer hincapié en las pequeñas cosas cotidianas que nos pasan y que por ahí por una lectura más cientificista a la que estamos acostumbrados, en realidad tienen algo que racionalmente no se puede explicar. Es un género que ya hemos abarcado en otros laburitos hemos hecho”. Por momentos, cierta lectura infantil dada por el realismo mágico y los colores estridentes puede volverse una mirada social crítica ante los ojos adultos. “También hay una postura, si se quiere, política o social” admite el guionista. “La película tiene personajes de la generación a la que pertenecemos. Son personas que viven en un contexto histórico. Hay estereotipos o personajes tipo pero nadie con nombre y apellido. Los cargamos de cierta simbología y a partir de eso el personaje empieza a cobrar vida. Hay personajes que tomaron relevancia por la carrera que le pone el actor de posturas, de ideología que ya trae encima y que se ven en la construcción del personaje” analiza Dana. Mariano cree que si bien pueden darse asociaciones entre algún personaje y una persona real, el sentido va más allá de las particularidades y apunta a un mensaje global. “La peli para mí, habla de cosas que pasan y pasaron en el mundo. Nos seguimos quejando de lo mismo y hace siglos que vienen pasando. Y la gente nunca deja de hablar de eso. Si le ponemos nombre y apellido, la lista sería interminable” evalúa Mariano, “el pelado”.

Ambos reconocen que lo más difícil es el primer paso, pero después, el rodaje gira prácticamente solo. “Para hacer una película hay muchas cosas que conseguir, coordinar pero vamos viviendo la etapa que está pasando. Una vez que pasa la primer etapa ya el motor empieza a funcionar y con voluntades que van sumando a eso, es como una gran ensalada que se va batiendo sola” compara Danilo. Otro momento clave, según los directores, fue cuando la productora, Mariela, les extendió ante sus ojos la temible lista de cosa que debían conseguir. “¡Eran como dos o tres hojas!” recuerda con humor “el pelado” pero después se pone serio: “Lo primero fue declararla de interés municipal y ese fue el aval para después ir a los comercios y presentarnos con la gente”.

A pesar del esfuerzo inicial, los resultados son altamente positivos porque los chicos tenían la idea fija. “La película la íbamos a hacer con dos con cincuenta o con nada pero la íbamos a hacer sí o sí. Y la realidad es mucho mejor de lo que imaginábamos” celebra Dana.

Marco es el director de actores y vive en Buenos Aires. Él tiene una mirada propia sobre Olavarría. “Vi una gran diferencia de ritmo de vida. Es increíble la predisposición. Vos podés llamar a los actores en el día y la gente viene dispuesta a venir con tiempo. Eso en Buenos Aires es completamente distinto” compara y reconoce el nivel actoral de los artistas locales. “A nivel actoral me sorprendí bastante. Nosotros nos planteamos par actores de acá y de Buenos Aires y terminamos teniendo casi todos actores de acá” admite.

Llegar a cada pueblo y desplegar los artilugios del set de filmación puede resultar inquietante para un lugar tranquilo. Sin embargo, la respuesta fue siempre positiva. Marco exagera un poco para darle color a las anécdotas. “En cada pueblo cuando llegamos con el equipo de filmación es una revolución ¡Nosotros éramos más que la gente del pueblo!” enfatiza y todos reímos. En ese tono, Dana agrega que “es como una energía devastadora. Se transforma todo. Caen veinte personas gritando, ponen electricidad y es un quilombo. Pero siempre fuimos bien recibidos. La experiencia del rodaje es genial”. Después, cierra un poco los grifos del relato y agradece los dos corderos que los pobladores de Blanca Grande les donaron como gesto de bienvenida.

El concepto de cooperativa se refleja en cada relato. La ciudad, como cada pueblo, aporta su pequeño condimento para dar forma al gran queso cinematográfico que girará más tarde en las salas de cine. Pero antes, los directores quieren exhibir la película en cada una de las localidades que desinteresadamente colaboró de una u otra forma en el rodaje porque sin dudas, La Gran Carrera de Quesos es una experiencia real y mágica que se vibra cada vez que Danilo grita “acción”.

Sinopsis:

“El hijo del gran maestro quesero, Dambo, se escapa del pueblo en bicicleta, porque ha decidido no formar parte de la fabricación de queso crema. Es decir un extranjero ha llegado al pueblo fundador del queso duro “Los Talas”, para instalar la fábrica más importante de queso crema, sometiendo así al duro y alienante trabajo de los habitantes del pueblo para olvidar el sabroso queso duro y dominar al pueblo. Dambo ya adulto recibe una invitación para La Gran Carrera de Quesos, tradicional festejo de su pueblo natal donde al arrojar unos quesos por una colina se decide el queso duro mas sabroso de la región. Es así como Dambo regresa a Los Talas con su queso ganador y se encuentra con un pueblo olvidado, incoloro, vacío y triste. Esta vez decide enfrentar la realidad del pueblo para devolverle ese sabroso y añorado olor a queso duro y para ello deberá enfrentarse al extranjero y su queso crema”.

Apuntes de un rodaje y más:

Ö Trabajan entre 50 y 60 actores más lo extras y los 23 que conforman el equipo de rodaje quienes trabajan cerca de 10 horas diarias.

Ö La idea se viene cocinando desde hace al menos dos años y se decidieron ciegamente a filmarla este año.

Ö Llevan rodado un 75% y todavía faltan la mayoría de las escenas dialogadas; las más difíciles. Creen que para noviembre terminarían con la etapa de rodaje.

Ö Lo que más necesitan es un estudio de grabación para preparar la banda sonora y comida para no morir en el intento.

Ö La película podría verse en marzo de 2009.